Seguro que más de una vez te has quedado mirando a tu peque pensando, "madre mía que energía tiene", "es incombustible", "por favor, necesito saber qué clase de pilas lleva...para ponerme unas iguales".
Y es que todas esas cosas que ellos hacen sin pensar (pero que a veces nos llevan al borde del infarto a nosotros), como trepar árboles, perseguir mariposas, saltar charcos, subir escaleras de cuatro en cuatro o mismamente dar mil vueltas por casa retrasando el momento de irse a la cama, para ellos es solo lo normal, para nosotros es la vida, y para sus pies, un entrenamiento de campeonato.
¿Cuándo fue la última vez que pensaste en los pies de tu peque?
Déjame adivinar...seguramente fue cuando le quedaron pequeñas las zapatillas, o cuando apareció un calcetín con un tomate en el dedo gordo, o cuando llegó del parque con los pies tan negros que parecía haber cruzado el Amazonas descalzo...
Y es que, siendo sincer@s, entre el cole, las extra escolares, el trabajo, la lavadora que no termina, la mochila, los mamááááááá cada 30 segundos, los pies no suelen estar en el top de nuestros desvelos...pocas veces nos paramos a pensar en qué dos estructuras sostienen todas estas aventuras y permiten a los peques seguir ese ritmo frenético de vida y actividad que llevan.
Pero es que si...los pies están literalmente presentes en cada paso de la vida de nuestros hijos, en cada carrera y en cada descubrimiento que hacen, sosteniendo el peso de su cuerpo y de todas esas buenas ideas que les nacen de esas cabecitas pensantes...Están en cada momento, mientras sostienen, crecen, se fortalecen y aprenden a adaptarse al mundo de nuestros peques.
Hablemos un poquito de pies.
¿Sabías que cada pie está formado por 26 huesos, 22 músculos y más de 100 ligamentos? Dicho así, no se vosotros, pero yo me imagino una liada épica ahí abajo, una obra de ingeniería que supera al Boing 747, y que, cosas de la vida, acompaña a cada uno de nosotros durante toda la vida (o esa es la idea al menos...el Pirata Patapalo aquí tendría sus reservas 😅). Por ello, cuidarlos desde la infancia puede marcar la gran diferencia.
Y es que en el momento en el que nacemos, nuestros pies comienzan a evolucionar y a desarrollarse, en ellos, se van a construir la base del equilibrio, la postura, la marcha y un sinfín de habilidades motoras que a priori no relacionamos con ellos, pero que van a permitir a nuestros peques correr, saltar, trepar, y explorar los límites de nuestra salud cardiaca en todas sus aventuras...
Unos pies sanos, favorecen el desarrollo natural y previenen problemas que podrían aparecer más adelante, relacionados con postura, estructuras como la espalda, el cuello, las piernas...
Y aquí viene una pregunta que seguro que no te habías hecho: ¿Sabías que el 99% de los niños nacen con pies sanos, pero solo un pequeño porcentaje llega a la edad adulta sin ninguna alteración en ellos? BOOM.
Pues si...y entre los muchos factores que pueden influir en este desarrollo de patologías, el calzado utilizado durante la etapa infantil, tiene un papel destacado. Y para qué vamos a engañarnos, no se nos da mal el tema, así que podemos contaros muuuuchas cosas al respecto.
Y así es como nace esta guía del pie. No, nuestro objetivo no es que tengas que empezar a analizar sus pies cada noche, pero si que puedas tener información sencilla, práctica y sin tecnicismos a tu alcance, porque cuidar de los pies de tus peques es más sencillo de lo que parece.
En esta guía de la que pronto publicaremos más capítulos, descubrirás curiosidades sobre los pies, su evolución, qué cosas son normales y qué cosas merecen ser vigiladas o incluso consultadas con el profesional en la materia, y cómo elegir un calzado que acompañe este desarrollo, junto con un montón de consejos que podrás aplicar en el día a día.
Así que ponte cómod@, prepárate un café (y si para cuando empieces a leer, aún está caliente, ENHORABUENA 😝), y acompáñanos.
Vamos a hablar de esos pequeños grandes héroes que llevan a nuestros peques a explorar mundo paso a paso. ¿Preparados? 👣